Lanzamiento de un cohete Falcon 9 con satélites Starlink. Foto de archivo (2024); no corresponde a los hechos descritos. Foto: U.S. Space Force / Joshua Conti / Wikimedia Commons, dominio público.
Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX, limitó el 14 de octubre la velocidad del servicio satelital Starshield, versión militar de Starlink, sin consultar a la Casa Blanca, según funcionarios estadounidenses citados por The Wall Street Journal y retomados por Vanguardia. Otra fuente cercana al caso afirmó que sí consultó a altos funcionarios y al presidente Donald Trump.
Con el límite, los objetos que volaban a más de 160 kilómetros por hora no podían conectarse, lo que interfirió con drones ofensivos e interceptores de Ucrania. Los problemas persistieron durante la mayor parte de la semana, y coincidieron con ataques rusos a centrales eléctricas que violaban una frágil tregua energética pactada por Trump el 11 de octubre.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, culpó a Estados Unidos y a SpaceX: dijo que el mensaje de limitar la velocidad vino del gobierno estadounidense y que la empresa lo ejecutó técnicamente.
Musk sostuvo en X que los sistemas Starshield son propiedad del gobierno de EU y que sus fuerzas armadas, y en última instancia el presidente, deciden cualquier limitación; añadió que Starlink es un servicio comercial para usos civiles o defensivos.
Trump negó haber intervenido y dijo que no creía que el servicio se hubiera ralentizado. El secretario de Estado, Marco Rubio, rechazó que Washington negara información a Kiev y atribuyó interrupciones de los días 13 y 18 a un problema técnico. Un funcionario citado por The Post habló de una “operación independiente del Pentágono”.
Las versiones no coinciden —incluso las fechas—, y Reuters y The Telegraph no concuerdan sobre si la responsabilidad final recae en Musk o en la Casa Blanca, por lo que el caso sigue sin esclarecerse.
Con información de Vanguardia.




